¿Rehacer o arreglar tu sitio web? Cómo decidir sin quemar dinero
El diagnóstico llega casi siempre igual: "tu sitio web está obsoleto, hay que rehacerlo". A veces es verdad. Pero rehacer es la recomendación más fácil de vender y la más cara de comprar, y en nuestra experiencia auditando sitios de negocios pequeños, la mayoría de los que parecen perdidos se arreglan por una fracción del costo. Esta es la lista honesta para decidir.
"Rehacer es más fácil de vender y más caro para ti. Por eso te lo proponen primero."
Primero mide, después decide
Antes de aceptar ningún presupuesto, pasa tu sitio web por Google PageSpeed Insights. Es gratis, tarda un minuto y convierte la conversación de opiniones a números. Anota tres cosas: la puntuación de rendimiento en móvil, el LCP — cuántos segundos tarda en pintarse lo principal — y la lista de errores de accesibilidad.
Con esos números delante, la decisión deja de ser estética. Un sitio feo que carga en dos segundos y convierte visitas en llamadas es un sitio que funciona. Uno precioso que tarda ocho segundos en el teléfono es un folleto que nadie llega a abrir.
Google considera buena una carga principal (LCP) de menos de 2,5 segundos en móvil. Entre 2,5 y 4 hay trabajo que hacer. Por encima de 4 segundos estás pagando tráfico que se va antes de ver tu oferta.
Los problemas que se ARREGLAN sin rehacer
- Lentitud. El 80% de las veces son imágenes sin comprimir, scripts que cargan antes de tiempo o un hosting mediocre. Todo eso se corrige sobre el sitio existente.
- No aparece en Google. Títulos duplicados, páginas que compiten entre sí, falta de sitemap. Es trabajo de estructura, no de diseño.
- Textos que no venden. Reescribir la portada y las páginas de servicio cuesta una fracción de rehacer y suele mover más resultados que cualquier cambio visual.
- Se ve mal en el teléfono. Depende del caso, pero muchos arreglos móviles son ajustes de hoja de estilos, no reconstrucciones.
- El formulario no avisa a nadie. Este es el más barato de arreglar y el que más dinero devuelve.
Los tres casos donde SÍ toca rehacer
1. La plataforma es el problema
Un sitio montado en un constructor antiguo, en un WordPress con quince plugins abandonados o en un sistema que ya nadie mantiene, pelea contra su propia base. Cuando cada arreglo cuesta más que en un sitio normal, la cuenta cambia de lado.
2. El negocio cambió y el sitio cuenta otro
Si vendes cosas distintas, a precios distintos, a un público distinto del que tenías cuando se hizo el sitio, parchear textos sobre una estructura pensada para otro negocio sale más caro que contar la historia bien desde cero.
3. No hay acceso ni respaldo
Pasa más de lo que parece: el proveedor desapareció, el dominio está a nombre de un tercero y nadie tiene las claves. Sin acceso no hay reparación posible. La lección para el sitio nuevo: todo a tu nombre, desde el primer día.
Nuestra regla, dicha con el interés confesado
Nosotros construimos sitios, así que nos conviene que rehagas. Aun así, nuestra regla en cada auditoría es la contraria: rehacer es la última opción. La razón no es generosidad, es que un rediseño mal justificado destruye valor real — las URLs que ya posicionan, los enlaces que apuntan al sitio y el historial que Google le tiene medido. Un sitio rehecho sin plan de redirecciones puede perder en un mes el posicionamiento que tardó dos años en construirse.
Preguntas Frecuentes
¿Cuánto cuesta arreglar comparado con rehacer?
Una reparación seria — velocidad, estructura, textos clave — suele costar entre el 15% y el 40% de un sitio nuevo equivalente. Si el presupuesto de arreglo se acerca al de rehacer, pide que te justifiquen partida por partida.
¿Rehacer me hace perder el posicionamiento?
Solo si se hace mal. Cada URL vieja debe redirigir a su equivalente nueva con un 301. Pide ese plan de redirecciones por escrito antes de aprobar nada; su ausencia es la señal de alarma más fiable que existe.
¿Y si el que me lo hizo ya no responde?
Primero recupera los accesos: dominio, alojamiento y gestor de contenidos. El registrador del dominio puede ayudarte si el dominio está a tu nombre. Si no lo está, ese papeleo va antes que cualquier decisión técnica.
La decisión en una frase
Mide tu sitio web, lista lo que está roto, y pon precio a arreglarlo y a rehacerlo. Si arreglar cuesta menos de la mitad y la plataforma aguanta, arregla. Si la base pelea contra ti o el negocio ya es otro, rehaz con plan de redirecciones. Y decidas lo que decidas, que las llaves queden a tu nombre.
Fuentes y referencias
Referencias de autoridad consultadas para este artículo.
- HubSpot — Marketing Blog — Investigación y benchmarks de marketing y ventas.
- Think with Google — Datos y tendencias de consumidores publicados por Google.
- Content Marketing Institute — Investigación de referencia en marketing de contenidos.
- Search Engine Journal — Publicación de referencia en marketing digital y búsqueda.