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Que nadie se quede sin respuesta a las once de la noche

Montamos un agente que contesta por WhatsApp, Instagram o Messenger en segundos, entiende lo que la persona pregunta, la califica con tus criterios, agenda en tu calendario y avisa a un humano cuando la conversación lo pide. No es un árbol de botones: entiende lenguaje normal y recuerda lo que se habló antes.

Treinta minutos, sin costo. Salimos de la llamada con lo que está frenando tu crecimiento, nos contrates o no.

El error caro no es que el agente se equivoque: es que no sepa que se equivocó. Por eso montamos siempre un vigilante que revisa las conversaciones y avisa de lo raro, y por eso las reglas de lo que no puede decir se escriben antes que el saludo. Un agente simpático que promete lo que el negocio no hace cuesta más que no tener ninguno.
José Raúl Ramírez, fundador de Addendo
Recepcionista atendiendo una llamada en el mostrador

Por qué importa

La mayoría de los mensajes de un negocio local llegan fuera de horario. Quien contesta a la mañana siguiente compite contra tres competidores que ya contestaron. Y la diferencia no está solo en la velocidad: está en que la conversación siga teniendo sentido al tercer mensaje, que es donde se caen los bots de botones.

Qué incluye

Respuesta en segundos
Todos los días y a cualquier hora, por el canal donde te escriben de verdad.
Calificación con tus criterios
Zona, servicio, urgencia y presupuesto, preguntados con naturalidad y guardados en la ficha del contacto.
Agenda de verdad
Lee los huecos libres de tu calendario y reserva. No dice «te contactamos»: pone la cita.
Paso a humano
Cuando la conversación se sale del guion, el agente se aparta y avisa. Saber cuándo callarse es la mitad del trabajo.
Memoria de la conversación
Recuerda lo hablado días antes. Sin eso, el cliente repite su historia cada vez y se nota que habla con una máquina.
Frenos escritos
Qué no puede decir, qué no puede prometer y cuándo tiene que parar. En salud, derecho o dinero esto va primero y es innegociable.

Cómo trabajamos

  1. Escuchamos

    Tu negocio, tu mercado y lo que ya has intentado. Antes de proponer nada.

  2. Diseñamos la estrategia

    Un plan a tu medida, con cada dólar con destino claro.

  3. Ejecutamos sin parar

    Campañas, contenido y seguimiento, coordinados y funcionando.

  4. Medimos y escalamos

    Cada semana se ajusta. Lo que funciona se escala; lo que no, se apaga.

Dónde no servimos

No lo montamos si no existe por escrito lo que tu equipo contesta hoy, porque entonces el agente se lo inventa. No lo usamos para dar consejo clínico, legal ni financiero. Y no sustituye al cierre: entrega la conversación caliente, la venta la hace una persona.

Preguntas frecuentes

¿Se nota que es una máquina?

A veces sí, y preferimos que se pueda preguntar. Lo que no hacemos es fingir que es una persona con nombre inventado. Suena mejor un minuto y se rompe la confianza cuando se descubre.

¿Qué pasa si no sabe algo?

Lo dice y avisa a un humano. Está escrito así a propósito: es preferible un «eso te lo confirma mi compañera» que una respuesta inventada.

¿Puede agendar directamente?

Sí, contra tu calendario real, con los huecos que estén libres. Es la diferencia entre un lead y una cita.

¿Puedo leer todo lo que responde?

Sí. Todas las conversaciones quedan en el CRM y las revisamos cada semana. De ahí salen los ajustes del mes siguiente.

Dónde se enciende primero

Los sectores donde este es el frente por el que empezamos. Cada uno tiene su página, con lo que le duele y por dónde se arranca.

Los otros frentes